[Ip-health] RV: MOH Colombia brave intervention at 69th WHA

Francisco francisco_rossi at hotmail.com
Wed May 25 04:56:35 PDT 2016


In an unusual strong intervention, MOH of Colombia adressed WHA delegates  defending interventions on prices of medicines and the use of TRIPS flexibilities in order to face the sustainabilty challenges of health systems in middle income countries. He highlighted that, despite the unquestionable existence of flexibilities, there are a lot of obstacules and presures that make difficult to apply them.

Francisco Rossi


English unofficial traslation.

I want to start with an optimistic message. We are living a good moment for the world. In the last year, the global community achieved important agreements on climate change; disasters risk reduction and the agenda 2030 on sustainable development. But pendant challenges are still a lot.  Zika virus evidenced the adverse consequences of climate change and the fragility of our health systems.  But today I want to center in other challenge; the growing importance of chronic NCD and the sustainability problems associated to access to technologies.
Colombia, as a lot of developed and developing countries, defined health as a human fundamental right, which in essence means that access to health services and essential medicines is an obligation of the state and a matter of justice and human dignity.
SDG explicitly indicate that member states, without exception, must advance to universal coverage, in particular the financial risk protection, access to quality essential health services and access to safety medicines and vaccines.
This is an ambitious goal which needs time, collective will and political determination. During recent decades, Colombia have advanced with success on the achievement of universal coverage, equitable access and financial protection. Universal coverage is almost an accomplish objective.  Financial protection advances has been deeper than in most of developing countries. At least in theory, every citizen has access to essential medicines including high cost biologics.
The path was not easy.  Quite the opposite. And it will be more difficult in the future. Our middle class –Colombia duplicate his medium class in the last 15 years- expect to have a similar access to high quality health services and novel medicines than their counterparts in developed world. Pharmaceutical industry discriminated prices against middle income countries; in Colombia we have paid in average, higher prices than Europe.  Judicialization impeded the organized incorporation of new technologies.  In short, technological pressure and high prices of medicines are a certain threat for the sustainability of our health systems and the attainment of our the achievement of SDG. Unsustainable health systems are also unfair health systems.
Colombia has counted with some instruments to face this problem. We have combated, for example, price discrimination with regulatory instruments based on international reference prices. We eliminated unnecessary entry barriers for biosimilar medicines.  Strengthened our technical capabilities for technology assessment. And we have  promoted the rational use of medicines, transparency for relations with pharma industries and payments for value.
But these instruments are no always enough, facing the magnitude of the problem. Into the available  instruments are included the so called flexibilities on intellectual property agreements. Most of multilateral agencies, including WHO, have urged member states to use these flexibilities.  But in practice, obstacles are so much.
It is showed by our recent experience. More than one year ago, by a request from Civil Society, Ministry of health initiated a process for a declaration of public interest for a high cost medicine – Imatinib- The process has been accompanied with an intense international debate and, I want to say it clearly, of some pressures. On the light of our experience it is clear that flexibilities already exist in the theory of treaties and multilateral pronouncements.  But in practice they are hard to apply.
I want to propose to this assembly a simple message as a result of the recent experience of my country. Technology pressure and high prices of medicines can put in risk the achievement of SDG and the equity building. WHO must support member states in their search for sustainability by technical instruments, The monopoly markets regulation, competition promotion, transparency and rational use of medicines. For us, I state without unnecessary grandiloquence, this support is fundamental to assure sustainable development.
Thank you.








Spanish version.

Quiero comenzar con un mensaje optimista. Vivimos un buen momento para el mundo. En el último año la comunidad global logró importantes acuerdos con respecto al cambio climático, la reducción del riesgo de desastres y la agenda 2030 sobre desarrollo sostenible. Pero los desafíos pendientes son muchos. El virus del zika ha puesto en evidencia las consecuencias adversas del cambio climático y la fragilidad de nuestros sistemas de salud. Pero hoy quiero centrarme en otro desafío: la creciente importancia de las enfermedades crónicas no transmisibles y los problemas de sostenibilidad asociados al acceso a tecnologías.
Colombia, como muchos otros países, tanto desarrollados como en desarrollo, ha definido la salud como un derecho humano fundamental, lo que significa, en esencia, que el acceso a los servicios de salud y a los medicamentos esenciales es una obligación del Estado y una cuestión de justicia y dignidad humana.
Los objetivos de desarrollo sostenible señalan de manera explícita que todos los Estados miembros, sin excepción alguna, deben avanzar hacia “la cobertura sanitaria universal, en particular la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas seguras”.
Este es un objetivo ambicioso que necesita tiempo, voluntad colectiva y determinación política. Durante las últimas décadas, Colombia ha avanzado con éxito en la búsqueda de la cobertura universal, el acceso equitativo y la protección financiera. La cobertura universal es casi un objetivo cumplido. Los avances en protección financiera han sido más profundos que en la mayoría de los países en desarrollo. En teoría, al menos, todos los colombianos tienen acceso a medicamentos esenciales, incluidos muchos medicamentos biotecnológicos de alto costo.
El camino no ha sido fácil. Todo lo contrario. Y será aún más difícil en los años por venir. Nuestras clases –Colombia duplicó su clase media en los últimos quince años– aspiran a tener el mismo acceso a servicios de calidad y nuevos medicamentos que sus contrapartes del mundo desarrollado. La industria farmacéutica ha discriminado en contra de algunos países de ingreso medio: en Colombia hemos pagado en promedio precios más altos que en Europa. La judicialización ha impedido la incorporación ordenada de las nuevas tecnologías. En suma, la presión tecnológica y los altos precios de los medicamentos son una amenaza cierta para la sostenibilidad de nuestros sistemas de salud y el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Los sistemas de salud insostenibles son también sistemas de salud injustos.
Colombia cuenta con algunos instrumentos para hacer frente a este problema. Hemos combatido, por ejemplo, la discriminación por medio de instrumentos regulatorios basados en la referenciación internacional de precios. Hemos eliminado algunas barreras de entrada innecesarias a la comercialización de medicamentos biosimilares. Hemos fortalecido nuestra capacidad técnica para la evaluación de tecnologías en salud. Y hemos promovido el uso racional de medicamentos, la transparencia en las relaciones con la industria farmacéutica y el pago por valor.
Pero estos instrumentos no siempre son suficientes dada la magnitud del problema. Dentro de los instrumentos disponibles están también las llamadas flexibilidades a los acuerdos sobre propiedad intelectual. Muchas agencias multilaterales, incluida la OMS, han instado a los Estados miembros a usar estas flexibilidades. Pero en la práctica los obstáculos son muchos.
Así lo muestra nuestra experiencia reciente. Hace más de un año, por solicitud de la sociedad civil, el Ministerio de Salud de Colombia inició un proceso de declaración de interés público para un medicamento de alto costo, el imatinib. El proceso ha estado acompañado de un gran debate internacional y también, quiero decirlo claramente, de algunas presiones. A la luz de nuestra experiencia resulta claro que las flexibilidades existen en la teoría de los tratados y los pronunciamientos multilaterales. Pero en la práctica son difíciles de aplicar.
Quiero plantearle a esta Asamblea un mensaje sencillo, producto de la experiencia reciente de mi país. La presión tecnológica y los altos precios de los medicamentos pueden poner en riesgo el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible y la construcción de equidad. La OMS debe apoyar a los Estados miembros en su búsqueda de la sostenibilidad mediante instrumentos técnicos: la regulación de los mercados monopólicos, la promoción de la competencia, la transparencia y el uso racional de medicamentos. Para nosotros, lo digo sin grandilocuencias innecesarias, este apoyo es fundamental para garantizar el desarrollo sostenible.

Muchas gracias.




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